Las personas
toxicas son muchas y muy variadas pero principalmente son: asfixiantes, paranoicos,
celosos, no aportan nada positivo ya que siempre están criticando porque todo
les molesta y principalmente son personas asfixiantes y absorbentes estos
aspectos son de los que más nos debemos de cuidar. Ya que son expertos es
establecer relaciones absorbentes y maestros en manipular, por eso es tan
difícil identificarlos a primera vista y ya cuando nos damos cuenta de su
personalidad ya estamos envueltos en su círculo sentimientos negativos como el
agotamiento, estrés, frustración y cansados.
Con este
blog lo que queremos es que abras los ojos para que ya no sigas auto
engañándote y dejes de justificar a esa persona que te está dañando,
recuerda por el hecho de que se trate de tu pareja, algún familiar, un amigo o
colega, no justifica el mal trato que te da, deja de justificarlos diciéndote:
¨seguro es mi culpa¨ o ¨será que lo estoy interpretando mal¨, eso
solo empeora las cosas, solo dejas que destruyan tu autoestima y les das el
poder de controlarte.
Como
identificarlos.
Existen
rasgos tóxicos que cualquier persona ha podido tener y lo importante es
identificarlos para poder cambiarlos:
1.
En primer lugar, una persona que habla en exceso de sí misma y se olvida del
otro muestra exceso de ego.
2.
Otra actitud tóxica es la queja constante de quienes tienen un discurso
pesimista y negativo. Existen personas que siempre ven el vaso medio vacío y
hacen un drama de situaciones cotidianas.
3.
Asumir el rol de víctima con mucha facilidad. Es una forma de querer ser el
centro del mundo y de llamar la atención de los demás.
4.
Algunas personas creen que el mundo está en su contra, pero no analizan qué es
lo que pueden estar haciendo mal en su comportamiento. Es decir, tener
capacidad de autocrítica es el primer paso para cambiar.
5.
La envidia, los celos y la soberbia son como vampiros emocionales que roban la
energía de los demás.
6.
Las personas que viven algún tipo de actitud tóxica no son felices porque su
modo de pensar les impide vivir en calma y en armonía con el entorno. Sin
embargo, conviene destacar, que cualquier persona tiene todos los recursos
necesarios para modificar ciertas actitudes y tener más felicidad.
7.
Una persona que sufre la actitud tóxica de la envidia no se alegra con las alegrías
del amigo porque, a nivel interno, vive pendiente de su propia carencia.
8.
Una persona que tiene la actitud tóxica del exceso de soberbia es aquella que
ejerce el rol de autoridad constante, te corrige incluso cuando no tiene que
hacerlo y se comporta como si estuviera en posesión de la verdad. Además, no se
permite aprender de los demás y se siente incómoda cuando le llevan la
contraria.
9.
Una persona que tiene actitudes que no le dejan ser feliz termina agotada por
sus propios pensamientos negativos que se vuelven un disco repetitivo. Una
actitud tóxica es la de responsabilizar a los demás de asuntos propios.
10.
Las personas que tienen actitudes tóxicas sufren mucho pero con frecuencia, no
demuestran su malestar porque no reconocen sus propios errores. De esta forma,
se ponen a la defensiva en las relaciones personales. El primer paso para poder
avanzar y pedir ayuda es detectar un área de mejora.
Hacer
frente a las personas “tóxicas”.
Evitándolas
no dejara de afectarte, es mejor enfrentar la situación. Unas de las mejores
medidas a adoptar en estas situaciones, es usar respuestas cortas del tipo, si,
está bien, ok. La intención de este tipo de respuesta, es que pierdan el
interés en ti, serás una causa perdida ya que de este modo, serás tú quien no
entrará en los intereses de esa persona.
Si te
identificas como una persona “tóxica”, lo importante primero es reconocerlo y
en segundo lugar querer cambiar.
Dejando
de ser persona “tóxica”.
Recuerda
siempre esto que te facilitará el proceso de cambio: No hagas a los demás
aquello que no quisieras que te hicieran a ti.
Lo
primero que
debes hacer es pensar. Debes pensar en cómo eres tú. Piensa en tu personalidad,
tus formas, tus actitudes, tus reacciones, tus sentimientos hacia los demás,
tus angustias, tu agresividad, tus pensamientos, etc…
Es necesario
un análisis personal realmente sincero y realista por tu parte. De
ti depende el reconocer y saber más de ti.
Ahora puedes
responderte tú mismo tanto a las preguntas de arriba señaladas, como a
estas que a continuación te facilito:
¿Cómo sueles
reaccionar ante las críticas?, no sólo las negativas, también las llamadas
constructivas incluso las positivas.
¿Cómo sueles
reaccionar en las conversaciones en las que participas?, ¿te sientes el centro
de atención de todo y todos?, ¿tienes siempre la sensación de que todo gira
entorno a ti?, ¿te sientes atacado?, ¿sientes rabia o agresividad?
¿Cómo te
sientes en las interacciones sociales?, ¿sueles mostrarte a la defensiva?, ¿no
te sientes tranquilo ni cómodo en las reuniones grupales?
¿Qué tipo de
sentimientos tienes por el logro y bienestar de los demás? ¿te hace sentir eso
malestar? ¿tu estado anímico se ve alterado por ello?.
Lo
segundo, se hace
necesario saber cuáles son los recursos con los que cuentas.
Se trata de
detectar qué tipo de cualidades positivas tienes que puedas usar, mejorar o
desarrollar. Cualidades y recursos con los que poder hacer frente y trabajar
ante esas conductas y actitudes “tóxicas”, que te hacen daño a ti y a los
demás. Hablamos por ejemplo de recursos como empatía, tolerancia, flexibilidad,
etc… Entonces, ¿con qué recursos cuentas?.
¿Ya
reconoces la toxicidad?.
Una vez
llegados a ese punto, es posible que reconozcas a una persona “tóxica” en tu
entorno o haberte identificado tú mismo.
Si existen
conflictos continuos, malestar continuo y dificultades para
relacionarnos, puede indicar que la persona “tóxica” es uno mismo y
no los demás.
Tampoco puedes auto
definirte como persona tóxica porque sientas en un momento dado cualquiera
de las características nombradas en este artículo. No olvides que como
seres humanos, no todos los sentimientos son positivos.
De lo que se
trata es que no sea un momento o una racha momentánea. Se considera toxicidad,
a las formas habituales de ser, sentir y vivir, a la costumbre de ser así,
vivir así, sentir así, como un comportamiento habitual en ti.
FUENTES:
http://estrategiaspnl.com/de-persona-toxica-a-nutritiva/


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